Hoy

Wendy1

Ya no tenemos

lugares en común,

Ahora tú estás en lo alto y yo en lo más bajo.

Me han desterrado del mundo sin ángeles buenos

y no te puedo volver a ver.

Aquí ya no tengo canciones preferidas, ahora solo escucho lo que pone la radio.

Me siento a tomar café amargo en el pasillo, imitando al vagabundo que fuma en la esquina.

Ahora no soy risas y llantos, solo tristeza llevada en monotonía.

Ya no camino agarrándole la mano porque cargo pesadas cadenas.

Ya no tengo paz, ni siquiera en las noches silenciosas.

Ya no hay más nada.

Ya no platico por largos ratos en la noche, ahora fumo mientras me consumo.

Ahora las aves no cantan en la mañana, el sol es más pálido y la lluvia es ácida.

El gris es el pigmento que ha tomado todo.

Ya no hay abrazos en las navidades o en año nuevo, ya no hay cenas familiares, no hay familia.

no hay cariño, no hay amor.

No hay nada más.

Cadáver 

Miraba muchas veces el reloj como si así pudiera hacer que éste girara más despacio. Y el espejo, maldita obra desastrosa para el hombre, me miraba con ojos de desprecio, con esos ojos que me juzgan desde hace 10 años. El reloj resonaba en la habitación haciendo más miserable mi presencia; tic tac, tic, tac… Estaba dispuesta a hacerlo, pero tenía miedo, demasiado. Tenía tanto miedo que sentí miedo de aquel miedo. Me decidí por fin, de todas formas ya no me quedaba nada, miré el reloj nuevamente y luego, agachando la  mirada cerré los ojos. Mi alma estaba agitada, estaba temblando y gritando. Tomé el arma que había dejado en el suelo, estaba fría, demasiado fría, tanto que me repugnó el tacto, decidí mirar nuevamente al espejo, torturarme y darme fuerzas y argumentos para realizar el acometido, mis ojos obligados giraron hacia el frente. Se detuvo el alma por un momento, para luego agitarse más, para dolerme más. Miré el reloj y el corazón comenzó a latir tan rápido y tan fuerte que pensé que estaba en un ritual africano, del reloj salían voces que alegaban algo ininteligible, cada vez más fuerte y menos claro. El reloj pasaba de prisa por todos los números, giraba y giraba en todas las direcciones. Pensé que era un sueño o que tal vez ya había muerto. Corrí hacia la puerta, estaba desesperada, no entendía nada de lo que estaba ocurriendo y el miedo no me dejaba pensar racionalmente, el tomo de la puerta se resbalaba en mis manos y no se abría, pues tenía las manos y todo el cuerpo lleno de sudor y no podía secarme con nada, no tenía tela alguna puesta y la habitación estaba vacía, maldije la idea estúpida de suicidarme en un cuarto vacío, pero maldije luego no haber podido hacerlo, ni para morir servía. 

Herencia

Se ponía ya la luna en el firmamento y acá en la tierra se sentaba la madre con su hija a observarla desde la mecedora. Se escuchaba el murmullo de los televisores vecinos que sintonizaban a las seis en punto la telenovela. La madre se mecía con su hija en piernas arrullando canciones de cuna y la niña le agradecía con una sonrisa resplandeciente y llena de inocencia. El cielo, la luna y los luceros eran su mejor herencia: una pintura, una fotografía, una recuerdo, una canción, una persona. 

Puentes

Cariño, tengo el corazón partido,

pero no pienso botar las piezas de éste

o simplemente mirarlas, mientras nacen cascadas en mis ojos.

Lo he pensado mucho,

y decidí construir un puente, cariño. 

Un puente de corazón.

Un puente resistente  y lleno de amor,

para que sea más fácil entrar.

Sí, se que me estoy exponiendo cruelmente 

a que alguien entre 

y comience a destrozar

lo poco que aún queda,

pero me voy a arriesgar por ti,

voy a  construir el puente

y quien quiera entrar,

lo puede hacer

y quien quiera salir, también. 

Feliz cumpleaños 

​Hoy está cumpliendo años una amiga y quise escribirle algo:

¿Sabes quien eres o sigues perdida?
Si ya te encontraste, ven y me ayudas a mi.

Si no lo has hecho, pues sigue buscando.

La vida es un camino, lo sabes. 

Y me gusta caminar, ¿A ti no?

La vida es un mar, lo sabes

Pero yo no sé nadar, también lo sabes.

La vida es una película, pero la mayoría me aburren, ¿A ti no?

Son quince primaveras ya, en quince primaveras se camina mucho, se nada bastante y se ven muchas películas, pero falta más, mucho más. Porque no nos vamos a quedar sólo con eso, hay que escalar montañas, volar, correr, cantar…

No sé cuanto tiempo queda, pero hoy, hoy vamos a bailar, porque la vida también es un baile. Feliz cumpleaños.

Para la lluvia

​Está lloviendo 

Y hace frío, 

Me abraza el viento

Y tu recuerdo

Que está conmigo,

El cielo llora

Y las hojas gozan

Mientras se menean

En su euforia,

Y huele a tierra

Recién mojada,

Huele a calma;

Huele a paz.

Todo está quieto,

Solo se baila 

Al compás del viento

Y de la hamaca 

En la que me encuentro;

En un vaivén de tranquilidad.

Y las palabras forman versos,

Formas vida, forman arte,

Forman formas

Para expresar.

Se va la lluvia

Que fue fugaz, 

Y queda un poema,

Que es para ella,

Queda un poema gracias a ella.

Samantha 

​Me dijo muy suavemente:

-No te amo, 

Te necesito.

En realidad, 

Nadie ama a nadie.

El amor no existe.

Es sólo una palabra

Que utilizamos

Para no caer en la crueldad.

El amor, mi amiga,

Es un engaño.

Si ves;

Siempre necesitamos a quienes decimos amar,

Pero no amamos a quien no necesitamos,

No realmente.

-Pues yo te amo- Le dije.