Nada más

Me acurruqué en la abrupta soledad como hoja seca,

que cae cuando nada ha caído

y allí queda esperando consuelo.

Mira como ha pasado el tiempo,

ya el ave que cantaba su alegría

hoy canta su pena,

pues pasa el tiempo dejando heridas,

hoy el ave no vuela,

y nada más nos queda.

En mi cuerpo de papel

la tinta se va corriendo

y se va secando sin espera,

Pues pasa el tiempo con las alas partidas,

y nada más nos queda.

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Te amo

Y entonces mis huesos, contoneándose ante tus pupilas,
Y mis besos, saboreándose ante tus labios
Se precipitan a ser más tuyos que míos.

Maldito caos que eres tú,
Algo así como una película de comedia-drama
En la que uno no sabe si al verla puede reírse o llorar.

Pero me sucede que te lloro y
te río, aunque puede que a veces –siempre-
Cuando charlamos, hay más risas ruidosas que silencios tristes.

Cuando no nos vemos,
Cuando miramos al cielo para descansar
De aquel escandaloso espectáculo
Nos morimos poco a poco
Nos apagamos en silencio,
En secreto.
Entonces ahí yo te lloro
Y naufrago un poco en mis propios mares,
Podridos, sórdidos
Llenos siempre de tus temerosas despedidas
Pero cuando nos volvemos a ver nos revivimos
Para vivirnos paso a paso.

¿Acaso recuerdas cuando nos conocimos?
Fue hace poco
Y mira entonces,
Ya te escribo y ya te pienso.
Porque tú con tus ojitos tiernos
Con tus labios gruesos
Tus palabras cantadas
Tus manos perfectas para el tacto
Y tus pasos lentos y tranquilos
Haces que quiera creer en algún dios
Para agradecerle por tu vida en mi vida
Sabiendo que en el amor es como una cuerda
Y si caigo sólo el llanto está para recibirme,
Pero estoy segura que no nos dejaremos caer.

Me siento cómoda
Enjuagándome en tus lagrimitas tímidas
Y en tus sonrisas sinceras
Y caminando contigo al lado,
No soy capaz de desechar tus palmas
Cuando quieren abrazar mis manos
No soy capaz de no abrazarte cuando te presentas ante mí con tus tristezas al viento.
Con tus alegrías eufóricas
Porque tú, mi pequeño
Eres invaluable, intachable, innegable.
Te amo.

Antes de ser

Estoy caminando sin sentir el suelo
sin dar los pasos
sin mirar hacia abajo
sin que me importe tropezarme
cayendo y sin pararme
estoy caminando con una venda en los ojos
y en la boca
y en los oídos
solo camino sin saber mi rumbo
sin compañía
sin ánimos
sin tristeza
o alegría
estoy siendo un objeto
estoy derrotada
cayendo en mis avismos
sin alimentar mis vacíos
vaciandome más
estoy sin calma
y también sin furia
estoy jodida
estoy esperando
sin esperanzas
estoy sentada
cansada de no andar
cansada de no saber
cansada de estar así
jodida
y no lloro
porque no tengo ganas
y no río
porque no tengo ganas
y no hago nada
porque no tengo ganas
y me quejo
por no tener ganas
no reprocho nada
no me importa nada
sin embargo
trato de hacer lo correcto
trato de que no me vean
para que no me juzuguen
y seguir caminando
con la venda en los ojos
en la boca
en las manos
hasta en los pies

Indeleble

Carece de tristezas y penurias
carece de vacíos y amarguras
No tiene en su tallo espina alguna,
No tiene gota amarga en su lluvia.

Suspira y el viento es bendecido,
con su fina capa de bondad,
sonríe y la fiera de aquel tunel,
adopta por momentos la piedad.

Y vierte en el pecho de quien ama,
el olor de victoria y fantasía,
sostiene la bandera de juguete
que forma la tregua a la poesía.

Vanidosa manera tiene de ser
que el sol ya no es sol si no sale en las mañanas,
la luna no es luna si no observa la noche
y en el mar no hay olas si no camina por la playa.

Y el suspiro de la noche hiela el fuego de mi alma
y el cobarde que se queja siempre vuelve al mismo sitio
Y la aurora de este cielo se pasea con tanta calma
que un minuto es tanto tiempo que se esfuma el infinito.

Dejó palabras escritas,
dejó un arcoiris de acero,
dejó una nube bajita para subir hasta ella,
para viajar al cielo.

El monstruo del sueño de Lola

De blanco a gris y de gris a negro, el negro fue primero un murmullo para luego ser un grito sofocante y exasperado. Vimos dos fuentes brillantes en medio de la negrura chispeante que emergía; estaba claro, era un monstruo. Apenas pudo abrir los ojos el alivio, manifestándose con un suspiro ahogado le cubrió desde los pies hasta la cabeza. Escuchó en medio del trance mañanero que alguien le llamaba “Lolita” y respondió con voz baja, casi en un susurro, quiso hablar más fuerte, pero la voz no respondía a sus deseos. Lola estaba calmada aunque confundida, cerró los ojos  y nuevamente el negro volvió, sin pasar por el blanco o gris; volvió de repente, deslizando su manto entre lo que parecía ser realidad y sueño. Yo también me confundí, pero seguí ahí, como si nada pasara, observando a Lola y a aquella negrura espeluznante que abarcaba la habitación, pero yo no estaba ya en el sueño de Lola, ahora estaba con ella ahí afuera, observando como se movía inquieta en la cama, como el sudor le corría por la frente, como los muslos al rozarse bruscamente se tornaban rojizos, Lola era tan bella y así como estaba en ese momento lo era mucho más.  Lola abrió los ojos y  se veía tan calmada al verse despierta, le llamé “Lolita” y me respondió casi en un susurro, como si supiera que me encontraba a su lado, me acerqué más y le cerré los ojos; blanco, gris, negro.

Abrazos

Me sucede –poco, mucho- ya no importa

Que siempre que estás me desespero
Pero ¿por qué? No sé.
Siempre que estás, no soy
No puedo ser, me detiene tu presencia.
Me contengo tanto al estar tú
Es incomodo, mucho.
Pero si no estás es peor.
Te extraño, me incompleto
Me desarmo y me entristezco.
Es que te extraño siempre,
Porque ya no eres.
A veces creo que te mantiene vivo el café
Y hay telarañas en mis recuerdos contigo
No hay abrazo que me regales que no me haga llorar
Porque siento tu panza, tus costillas, tu corazón palpitando
Te siento vivo, nuevamente.
Y siento por ese momento como si me cargases de nuevo
Como si jugáramos nuevamente en el patio de mi abuela,
Como cuando te peinaba
Y te esperaba al llegar del trabajo.
Te siento vivo y feliz
Yo sé que tú también puedes sentirme así
Porque nuestros abrazos se transmiten recuerdos
Pero no hablamos de eso
Solo nos miramos luego y nos sonreímos con nostalgia
Como si aceptáramos mutuamente la culpa.

Partes

pexels-photo-207129Te sorbí hasta el alma,
Te obvié mis besos
Y tú caminaste lejos
Te perdiste consciente
Te fugaste del cielo
Mira, yo te esperaba en la tierra
Mira que yo te adoraba.
Tú sabías mis secretos
Eras mis cuentos
Mis problemas
Tú eras promesa
Eras más que palabras
Más importante que la poesía
Más importante que el arte.
Eras esperanza
Una locura
Un juego de mesa:
Adictivo
Azul; mi color preferido
El cielo y el mar
Y ahora castigo
Por no dejarme llevar del olvido
Por decorar tu nombre
Por no defender mi cordura
Por encerrarme en tus ojos.
Me recé los pasos
Me caí desnuda
Me estrellé sin dolor
Tú; sedativo
Ahora; secuelas.